Germán Arrollo

Y Quito ¿a qué huele?

Germán Arroyo extraña  los olores y sabores de Quito. El olor de sus calles, de la lluvia, de sus parques, sus iglesias y sobretodo su comida. Esos dulces típicos de las fiestas, los tragos y los platos tradicionales de todo el Ecuador.

Él sufre de anosmia, una enfermedad poco común y no muy conocida. Se trata de la pérdida total del sentido del olfato. Ni siquiera puede percibir los olores más intensos o los más peligrosos como el gas o el humo.

Por su falta de olor también tiene ageusia, que es la falta de gusto. Saborea las cosas a medias, quizá menos del 50%. A pesar de ello le gusta cocinar y lo hace muy bien. Todo está en la técnica, pues ya no necesita probar lo que cocina.

Ahora tiene 59 años y trabaja en servicio al cliente, en una oficina del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. Lleva 40 años sin poder oler debido a un traumatismo craneal. Sufrió un accidente en su moto cuando tenía 19 años.

No recuerda cómo huelen las cosas, las personas, pero eso no le impide imaginar cómo olería su ciudad. “Yo diría que Quito es limpio”, afirma con algo de esperanza.

(I)

Sueña con un Quito verde

Su condición no le ha quitado independencia​

 

Don Germán ¿Recuerda el olor de la fritada?